
Alejandro Goicuria Director Costa Rica E-mail

Robert Morales Director Costa Rica E-mail

Karla González Director Costa Rica E-mail
En el inicio de muchos negocios, los socios unen esfuerzos para emprender un proyecto con la convicción de tener éxito en el nicho en el que buscan abrirse camino. Sin embargo, conforme se desarrolla la relación de socios y el negocio, pueden aparecer diversas discrepancias: diferente apetito al riesgo, ideas de crecimiento distintas, diferente grado de compromiso e involucramiento, entre otras. Estos son los primeros síntomas de deterioro de la relación que, en caso de no atenderse oportunamente, puede terminar por frustrar ese emprendimiento prometedor e incluso derivar en controversias con consecuencias patrimoniales relevantes.
Los desacuerdos entre socios son parte de la cotidianeidad de una empresa, sin embargo, tener las herramientas de prevención y manejo de los mismos de forma previa, son la clave para la supervivencia y éxito del negocio, así como para mitigar riesgos de responsabilidad futura.
Las causas por las que surgen los conflictos son diversas, pero algunas se repiten con frecuencia. En primer lugar, podemos mencionar que muchos negocios inician sin haber constituido formalmente una sociedad o, en su defecto, un acuerdo claro entre los socios de cuáles son las reglas básicas del negocio, lo cual en un eventual proceso judicial puede dificultar la determinación de derechos y obligaciones.
También es frecuente la ausencia de reglas claras que definan los compromisos que adquieren los socios en cuanto a sus aportes de capital, sean en dinero o en especie y al esquema de remuneraciones. La falta de estos acuerdos puede generar la percepción de que uno trabaja o aporta más que los demás, percepción que, sin parámetros objetivos previamente establecidos, suele convertirse en un foco de litigio por incumplimiento, abuso de mayoría o enriquecimiento sin causa.
Aunado a lo anterior, la falta de comunicación y una periodicidad definida para rendir reportes o revisar el funcionamiento de la empresa lleva que los problemas se acumulen y se eviten conversaciones necesarias, algunas difíciles, pero que a largo plazo pueden escalar en conflictos más serios.
La clave de evitar estos y muchos conflictos radica en la prevención y en la definición de reglas claras desde los inicios del negocio. Las herramientas para evitar estos conflictos empiezan por lo más sencillo: formalizar adecuadamente la relación entre socios dejando constancia expresa de su voluntad y delimitando responsabilidades.
Si bien los negocios inician por acuerdos de palabra, es fundamental tener un contrato, sea constituir formalmente una sociedad acompañada de un acuerdo de socios, acuerdo de joint venture, entre otros. Desde la negociación de estos instrumentos se abre la posibilidad para que los socios identifiquen y anticipen los posibles conflictos y establezcan los mecanismos claros para su solución, lo cual en sede judicial facilita la interpretación de la verdadera intención de las partes.
En estos documentos se definen también los roles y responsabilidades de cada socio, así como las reglas generales de la administración y toma de decisiones. Asimismo, deben establecerse las consecuencias del del incumplimiento de las obligaciones asumidas.
De igual manera, se recomienda establecer las reglas de uno de los escenarios más delicados: la eventual salida de un socio del negocio. Establecer los mecanismos de salida desde un inicio permite definir temas sensibles, como lo son la eventual venta de participación societaria a terceros, mecanismo de oferta preferente, bajo qué condiciones podrá producirse la desvinculación y cuáles serán sus efectos, entre otros. Aunado a esto, debería acordarse en qué términos se desean resolver conflictos: instancias judiciales o arbitrales.
Ahora bien, ¿cómo actuar si existe un conflicto y no se previeron mecanismos previos para resolver? Lo más importante es evitar que ese conflicto se sobredimensione. En muchos casos recurrir a ayuda externa, por medio de un tercero neutral, puede facilitar el diálogo y permite aclarar malentendidos, favoreciendo obtener soluciones objetivas y justas, reduciendo además el riesgo reputacional y financiero de un litigio prolongado.
Asimismo, en esos escenarios, puede resultar útil recurrir a la documentación de las reuniones de órganos de administración y socios que ayuden a reconstruir las razones que motivaron la toma de decisiones y en qué términos y con que alcance decidieron asuntos.
En conclusión, la prevención es una inversión a largo plazo. Contar con mecanismos como los anteriormente mencionados, puede marcar la diferencia entre un negocio que crece, se consolida y se expande; a otro cuya que no llegará a prosperar.
Para más información, por favor contáctanos en [email protected].
