
Natalia Solórzano Asociada Costa Rica E-mail
Global Entry y su impacto en la movilidad internacional de los costarricenses
El reciente ingreso de Costa Rica al programa Global Entry representa un cambio significativo en las dinámicas de movilidad internacional entre ambos países. Este acuerdo no solo agiliza el ingreso de viajeros frecuentes a EE. UU., sino que también implica consideraciones jurídicas relevantes para ciudadanos costarricenses.
Ahora bien, ¿qué es el Global Entry?
Es un programa de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) perteneciente al Trusted Traveler Program (TTP), el cual permite a viajeros previamente aprobados y considerados de “bajo riesgo migratorio y de seguridad” ingresar a los Estados Unidos mediante un proceso automatizado en aeropuertos internacionales en dicho país. Al ser parte de este programa, el participante puede hacer uso de kioscos electrónicos para completar el proceso de entrada, omitiendo las filas tradicionales de control migratorio.
El Global entry no sustituye la visa requerida para ingresar a Estados Unidos, así como tampoco sustituye los requisitos solicitados para esta, desde el punto de vista legal, el programa Global Entry debe concebirse como una herramienta de facilitación de la entrada ya autorizada, no como una vía para evitar los controles migratorios tradicionales. En el plano jurídico, es un complemento voluntario, sujeto a reglas propias, que no altera ni sustituye el régimen migratorio vigente entre los Estados Unidos y Costa Rica.
Tanto en Estados Unidos como en los acuerdos bilaterales, se establece claramente que el programa no modifica las reglas migratorias de admisión ni sustituye controles de elegibilidad migratoria establecidos en el Immigration and Nationality Act (INA).
El CBP conserva la autoridad plena para admitir, rechazar o revocar permisos de entrada, independientemente de la pertenencia del solicitante al programa.
La incorporación de Costa Rica al programa Global Entry trae consigo una serie de implicaciones jurídicas tanto a nivel individual como institucional, que deben considerarse cuidadosamente.
Aunque el país haya sido incorporado como miembro, la admisión individual de cada solicitante costarricense queda sujeta a la discrecionalidad del gobierno estadounidense. Esto significa que CBP podrá negar la solicitud si identifica cualquier factor que represente un riesgo migratorio o de seguridad.
La implementación del programa requiere una cooperación técnica y jurídica entre la Dirección General de Migración y Extranjería de Costa Rica y el U.S. Customs and Border Protection (CBP). Dicha colaboración implica el intercambio de información sensible y validación de antecedentes, lo cual debe ejecutarse en estricto apego a los principios de legalidad, finalidad, proporcionalidad y confidencialidad, conforme al marco normativo de ambos países.
Esta fase de implementación técnica podría extenderse por un período estimado de hasta seis meses, ya que involucra la actualización de requisitos operativos, ajustes tecnológicos y la habilitación de canales formales de comunicación bilateral. Una vez finalizada esta etapa, el programa será oficialmente habilitado para la recepción de solicitudes por parte de ciudadanos costarricenses, lo cual será debidamente anunciado por las autoridades competentes.
La incorporación al programa representa un avance en términos operativos para los viajeros costarricenses, quienes podrán reducir significativamente los tiempos de ingreso en aeropuertos de los Estados Unidos, sino que también consolida una relación de cooperación bilateral en materia migratoria y de seguridad.
Para el ciudadano costarricense, el beneficio va más allá de la conveniencia: permite demostrar un historial migratorio confiable, acceder a procesos diferenciados y proyectar una imagen internacional de cumplimiento que puede abrir puertas en contextos laborales y académicos. Desde el plano jurídico, el programa también refleja la capacidad del Estado costarricense para alinear sus sistemas migratorios y de datos con exigencias internacionales de alta exigencia, lo cual fortalece su posicionamiento como socio estratégico de Estados Unidos en la región.
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